Mismo modus operandi. Mismo tipo de establecimientos: casi todos hosteleros. Y prácticamente mismo botín: dinero en metálico y, en su defecto, las máquinas tragaperras.
Así son los robos que según los empresarios hosteleros de Ampuero vienen sufriendo “un día sí, y al otro también” en un corto espacio de tiempo y frente a los que se muestran impotentes.
Parece que lo hacen de forma tranquila y sin prisa, anulando previamente los dispositivos de vigilancia. Y trasladando las maquinas por la calle, con total impunidad. Ya que prisa no deben tener pues una vez terminada la faena hacen un descanso para tomarse el desayuno en el mismo establecimiento que roban.
Así, que intentaremos ponérselo algo difícil, cualquier cosa extraña que veáis, u oigáis, avisad inmediatamente a los agentes de la autoridad.
A veces resulta más que necesario dotar de mas medios a la seguridad, en forma de más vigilancia, algo que a la hora de cometer este tipo de infracciones, se lo ponga más difícil.
Para entender la magnitud de la inseguridad ciudadana, es necesario comprender que no solo afecta la tranquilidad y seguridad de la población, que sería un factor más que suficiente para combatir este fenómeno, además la inseguridad atenta contra los intereses económicos, afecta tanto la inversión local como extranjera, nadie quiere invertir en ciudades violentas, el turismo se ve seriamente afectado también por este fenómeno.
La voluntad política para solucionar estos problemas seguramente deberá ir de la mano con los recursos económicos adecuados y con un estricto mecanismo de control.
Los medios seguramente son escasos (da la impresión que no hay ni orden ni ley), pero posiblemente entre todos con un poco de colaboración y la ayuda de nuestro amigo Torrente, empezaremos “Apatrullando la Ciudad”.
Dejar una opinión