Un pueblo no se muere solo enferma

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Por mucho que se quiera -un pueblo no puede morir-, pero si dejar que enferme, hasta que nadie quiera acercarse a él. Por eso es importante la conservación de lo que es en sí y las cosas que lo representan.

Si escuchas, el pueblo te dice, si miras, el pueblo te lo muestra, es así, este slogan es el que utilizamos desde el principio “Ampuero un placer para tus sentidos”.

Aunque últimamente, o nuestros sentidos están atrofiados, o lo que vemos, oímos y olemos, dista mucho de lo que puede ser un placer.

Todo depende del Pueblo, el estado urbanístico, su arquitectura, la limpieza, su gestión, el estado de estas cosas tienen que ver con la imagen que se quiera trasladar.

Fiestas, Eventos, Turismo, Comercio, la convivencia de los ciudadanos, su comodidad y movilidad, su felicidad, su educación, su retiro, su salud, su trabajo, etc., estarán siempre vinculados al estado del Pueblo donde viven.

Todo está en manos de nuestros gobernantes. ¿Que podemos hacer? Solo quejarnos, a pesar de que luego el móvil se nos caliente con todo tipo de mensajes privados, por publicar o escribir cosas en nuestros perfiles, incluso denuncias a los juzgados, que sabemos que a alguno os ha pasado.

Hay sensación de que no se puede opinar, cierto miedo a la hora de escribir en las redes con tu identidad, pues o te denuncian o te hacen la vida imposible.

Es más fácil ocultarse detrás de una página o personaje anónimo, y hacer la crítica, denuncia. Aunque al no estar identificado y ausente de pruebas, resta credibilidad a sus publicaciones y no dejan de parecer pataletas de alguien que no consigue lo que quiere, o le molesta la verdad.

Tenemos obsesión por la transparencia, obsesión para que se cumpla la Ley, obsesión por ver el pueblo donde vivimos lindo y que tenga todo lo mejor posible. Y también que quien nos gobierne esté a la altura, cumpla su trabajo, sea capaz y diligente, educado y transparente.

También depende de nosotros, en este pueblo hay gente muy constructiva, eso lo demuestran las muchas asociaciones que existen. Pero como en todo pueblo de buen vecino, también los hay tóxicos desgraciadamente.

Este tipo de personajes son los que influyen negativamente en todo, no aportan nada e intentan destruir todo lo que se interpone en sus intereses particulares, se aprovechan de situaciones más o menos privilegiadas para actuar desde la política y marcar el rumbo que más les convenga.

Algo que vemos que sucede también a nivel nacional en las noticias de cada día, con contratos o favores a dedo, a cambio de prebendas. No tienen más importancia que las que ellos mismos se dan, hasta que un político considera que son útiles, y es cuando se produce una especie de simbiosis. Yo te financio a ti, tú me financias a mí.

Si quitamos de nuestro mobiliario este tipo de cosas, o conseguimos que dejen de ser tóxicas, seguro que nos irá mejor.

Ahora perseguimos un F.I.N., cuanto mejor esté el paciente… Mucho es lo que se puede hacer, para aliviar al menos su agonía.

Aprovechamos para recordaros que mañana hay pleno.

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